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viernes, 4 de junio de 2021

 


La mañana había amanecido fría y sin nubes.
Tibios rayos del sol iluminaban el pueblo.
Desde lo alto de la montaña parecía pequeño y silencioso, limpio.
Despertaba lentamente.
Lo había elegido antes de ver otros.
Toda esa belleza le irradiaba fuerzas.
Era la paz que tanto añorara.
Él lo podía ver todo, incluso mucho más allá.
Cualquier, pueblo o ciudad en el mundo.
Cerró sus ojos (ahora humanos).
Era de noche, la vieja ciudad Ratchandra lloraba.
Sus habitantes, envueltos por antiguos dioses,
deambulaban buscando refugio en los callejones sucios.
Otros dormían sus sueños en cómodas literas.
Todos adoraban, a las deidades.
Todos limpiaban sus cuerpos en el sucio Ganges.
Vio fuegos, eran los cuerpos que se incineraban en las calles.
Cientos de personas vivían sus vidas atrapadas.
Sus almas confiscadas no podían imaginar la belleza.
Él cerró los ojos atribulado, cansado, triste.
Al abrirlos, el pueblo hermoso brillaba.
Los primeros rayos del sol pintaban cada calle,
cada árbol, cada casa, cada lugar.
Un lento en inmenso pincel se levantaba coloreándolo todo.
Desde lo alto de una de las montañas repleta de pinos
el disfrutaba ese despertar. Imaginaba a sus habitantes.
Protegidos allá abajo, cobijados, cuidados, tranquilos.
Imaginaba que todo, todo debería ser así.
Lo deseaba más que nada.
Todo limpio, pulcro, en paz. Para eso era el mundo.
Una pequeña isla en el infinito del tiempo.
Un oasis perdido entre la inmensidad y la eternidad.
Un chispazo de inquietud interrumpió su descanso.
El control de esa maravillosa esfera azul ya no estaba en sus manos.
Después de mucho tiempo había regresado.
En ese pueblo o en cualquier otro,
Desdeñaba las inmensas ciudades.
El ruido lo ahogaba, igual que las muchedumbres.
En esos momentos hastiado huía y se culpaba.
En su soledad más absoluta en los eones del universo.
Y regresaba al pequeño y hermoso planeta azul.
Y pensaba y sufría atormentándose, preguntándose
¿Cómo podría florecer la primavera?
Si en el torrente de lo eterno las flores se marchitaban.
¿Perecerían las almas en lo infinito del tiempo?
Si en el cosmos de lo etéreo no flotaban las cenizas.
¿Sufrirían las estrellas su agonía?
Deshaciéndose en el cielo con el paso de los días.
¿Podría perdurar el amor venciendo las heridas del destierro?
Mientras florecían los inviernos en el sol del mediodía.
Sí, volvía siempre a la esfera azul que tanto amaba.
Regresaba, luego de ver las fuerzas titánicas,
que la creación había desatado.
Inmensos soles que nacían y morían.
Incontables mundos tragados una y otra vez.
Nacimiento y muerte, repetidas hasta el hartazgo.
Ya nada lo calmaba. Nada
Y regresaba sin saber por qué a ese mundo.
Lo añoraba aun sabiendo que todo intento sería falaz.
Y allí estaba, el creador del infinito sentado entre pinos.
El pueblo despertaba con delicadeza.
Paz, pensó, simplemente paz.
Imaginó a sus habitantes en un nuevo día.
Y otra vez una nube oscura interrumpió aquella tranquilidad.
Pensó en las ciudades atestadas,
en un mundo cansado de soportar tanta tensión.
Quería, deseaba, necesitaba que todo cambiara.
Regresar a la naturaleza, al descanso del espíritu.
Pero ya nada estaba en sus manos.
Los hombres seguirían corriendo hacia la nada.
Destrozando la armonía.
La música que emanaba de cada ser vivo no humano.
La perfección de los ciclos.
Los árboles que respiraban y él los sentía.
Las aves y cualquier otro animal que,
en la perfección de la creación se integraban
en la armónica música de lo sublime.
Sí, todavía quedaba eso.
El planeta lograba respira a pesar de los humos.
De los ríos ahora turbios,
que corrían a los mares cansados.
Esta vez se sentía extraño, tenso.
El planeta parecía silencioso.
Como si todas las máquinas se hubiesen callado.
Respiró profundamente el aire intensamente limpio.
Y volvió su vista hacia el pueblo.
Le extrañaron sus calles desiertas.
Su aspecto era como el de cualquier viajero.
El sol ya estaba alto y bajó a las calles.
Necesitaba esa forma, entonces los vio.
En una esquina cuatro ciervos cruzaban la calle.
Varios animales pequeños correteaban por una gasolinera.
Esa visión maravillosa lo puso en alerta.
¿Acaso los hombres habían huido?
El único sonido era el del viento en los pinares.
Llegó hasta el ciervo que seguía olfateando.
Algunas ardillas cruzaron cerca de él.
Entonces lo humano afloró en su ser.
Por primera vez deseó un desayuno.
El olor del café y las tostadas explotaron con urgencia.
Sonrió, tan humano y tan simple.
No necesitaba alimentarse.
Era (parecía) un hombre más.
El bar de la gasolinera estaba cerrado.
Golpeó el vidrio, debía estar abierto.
Un minuto, luego dos. Volvió a golpear.
Una mujer, con su rostro cubierto
Le gritó desde adentro ¡Váyase! ¡Váyase!
Aturdido buscó la calle principal.
Dos bares más estaban cerrados.
Él que todo lo sabía.
Él que había elegido ese pueblo, lo echaban.
Una alarma sacudió su cuerpo.
Podía en ese momento ir a cualquier ciudad,
Estar al instante en cualquier lugar del mundo.
Un temor sordo, sucio, pegajoso se agrandaba.
Como una raíz viscosa se le aferraba a cada pierna.
Algo ocurría y no quería saberlo.
Si algo le pasaba a esa pequeña esfera azul…
Porque él la amaba, más que a cualquier otro punto
En el insondable universo.
No quería saber, no quería.
De pronto se sintió inmensamente solo.
Un agente de policía se le acercó,
También tenía parte de la cara tapada
Le exigió que se retirara del pueblo.
Pudo haberle preguntado, pero no quiso o no pudo.
Pero n i a un Dios se le puede ocultar la verdad.
Fue de ciudad en ciudad.
De país en país.
 Escucho como el mundo se detenía.
Las gentes estaban encerradas.
El terror se difundía como el viento.
Sí, morían personas, pero no tantas.
Pero el planeta se había detenido,
Aturdido, confundido, en la incertidumbre.
En rincón, en un viejo bar en Bangkok
sospechó otra vez de los líderes que manejaban la esfera azul.
Había contemplado lo aterrador del poder humano.
En cada viaje, en cada época que eligiera era igual.
El monstruo tenía mil caras.
A veces adoraban deidades que a él le hacían reír.
Otras creaban guerras y dolores infinitos.
Pero siempre indefectiblemente el dolor tronaba.
Estallaba en millones de seres indefensos.
Y volvía a preguntarse una y otra vez
¿Cómo lo había permitido?
Los mundos que él conocía no podían ser contados.
Con  sus sueños y el tiempo había creado un mundo casi mágico,
 Repleto del agua, cuna de toda vida.
Verde y azul, dorado y escarlata.
Negro en las noches estrelladas.
Y una luna que corría en los cielos,
mientras los hombres soñaban.
Amaba, más allá de todo límite ese mundo.
Ahora veía como los líderes se aferraban al monstruo.
Un Prometeo que había roto las cadenas.
Una Caja de Pandora que desparramaba su simiente.
El hombre se escondía, temblaba.
como un animal golpeado furiosamente,
Cómo en épocas de oscuridad sin razón,
Nada parecía haber cambiado.
Pero ahora ¿Cómo se habían dejado convencer?
¿Acaso la muerte no es necesaria para la vida?
Los esbirros usaban al monstruo amplificándolo,
sublimándolo, casi agradeciéndole su presencia.
De pronto se sentó a su lado un anciano.
Sus ropas raídas mostraban su profunda pobreza.
Pero sus ojos, intensamente azules, irradiaban paz.
Es la primera vez que un humano le dirigía la palabra
- ¿Usted qué cree sobre toda esta locura? - le preguntó.
Y él, justamente él no supo que responderle.
Quiso huir, abandonarlo todo, pero no pudo.
Salió del bar, camino cuadras sin rumbo.
La lluvia lo encontró guarecido precariamente.
Como un vagabundo más se acostó en un umbral.
Dos mujeres, con sus rostros cubiertos
le dejaron un cuenco con comida.
Y sintió como humano
Compasión.
Tristeza.
Dolor.
Y rabia, una profunda y brutal rabia.
Él había sembrado (eones antes)
las semillas para que ojos y manos
acariciaran la gramilla,
viesen correr las nubes.
Saciaran su sed con agua fresca.
Les había dado las noches repletas de estrellas,
El blanco de las montañas,
el verde de selvas, los ríos cantarines o bulliciosos.
Las playas serenas, los mares bravíos.
Les había dejado los incontables colores.
El dorado de los desiertos, el blanco de los fríos.
Los profundos abismos marinos, repletos de vida.
El hálito de la vida misma que latía con el planeta.
La luz para señalarles los caminos.
Las antorchas en las noches para sentirse seguros.
Las semillas para hacer explotar la vida.
La lluvia para refrescarse.
El sol para calentarlos y guiarlos en el espacio infinito.
Las estrellas para que soñaran con alcanzarlas algún día.
Eras incontables para surgir cada vez a una vida mejor.
Los alimentó, los cuidó.
Dejó que el planeta latiera en la soledad del vacío,
para darles cobijo.
Le permitió al sol brillar incontables siglos,
para darles tiempo.
No les enseñó nada, solo le entregó un mundo maravilloso
Y el libre albedrío.
Ahora algunos, habían soltado a un monstruo.
Y se había extendido junto al pánico.
Y otra vez, unos pocos azuzaron la ignorancia.
Cosecharon la subordinación de los hombres,
que, sin saber la verdad, se dejaron llevar.
Algunos morían y esas muertes potenciaron al monstruo.
El temor cerró los ojos y calló a los corazones.
Se encerraron en lo más profundo de la ignorancia.
Escondidos en sus hogares,
Mirando las puertas con terror.
Y el mundo pudo respirar unos momentos.
Los animales salieron de sus guaridas
Y los humanos se escabulleron a las suyas.
Y él, por primera vez dejó rodar lágrimas.
Mientras la lluvia lo empapaba.
Se culpó de cada cosa que había salido mal.
Él, que con un infinito amor creara todo
Se autoflagelo.
Pero no era su culpa y volvió al principio.
Se acordó de la vieja ciudad de Tebas,
De Ur, de Lagash.
De la tierra de los dos ríos,
Del Tigris y del Éufrates.
Del viejo Gilgamesh que buscó la inmortalidad.
De los griegos que supieron alcanzar el conocimiento.
De Egipto que quiso llegar en piedra hasta los cielos.
De Roma que nació casta y murió abrumada por el dolor.
Y se acordó de la noche de los siglos medios.
Y el despertar.
La irrupción de la luz.
Las semillas del conocimiento.
Creyó ver en aquellas épocas a un hombre nuevo.
Un ser capaz de crear, como él.
De amar, como él.
De soñar como él.
De liberarse de las cadenas.
De ser libre al fin.
Creyó que cada ser comprendería la razón de existencia.
Descubriese la razón de la vida y aceptase a la muerte.
El necesario cambio, la renovación perpetua.
El maravilloso ciclo de la vida,
que correría imperturbable y fresca,
como el agua que baja de la montaña.
Y otra vez llegaron los fuegos y la destrucción.
Los gritos interminables de los que morían.
Y la opulencia desenfrenada de unos pocos.
Fue una larga noche de recuerdos.
Y en cada uno se vio culpable.
Miro a los ojos de los hombres
Y fueron aljibes profundos que lo ahogaron de pena.
La noche sin fin había regresado a los hombres.
Acallado las voces, suprimiendo todo atisbo de verdad
Nuevamente esclavos de sí mismos.
Pero esta vez creyéndose libres.
La mañana siguiente lo encontró muy lejos.
Necesitaba la soledad, no del vacío del espacio.
Quería abrazar a la tierra. A todos.
Sentir la fuerza de la naturaleza para darle ánimos.
Para creer, que quizás la víbora dejara en paz a los hombres.
Que de algún modo encontraran el camino.
Dejaran de someterse.
Rompiesen las invisibles cadenas.
Tocó las piedras bajo el sol intenso del Cairo.
En la pirámide más alta poso sus manos.
Trepó piedra a piedra, hasta llegar a la cima.
Sentado allí, solo invisible, ajeno, miró al mundo.
Sintió en cada piedra la vida de quien la colocara.
Cerró los ojos y en un caleidoscopio brutal y único
desfilaron siglos tras siglos.
Los pueblos se levantaban crecían y eran borrados.
Una y otra vez surgía reyes, déspotas, tiranos.
Presenció orgías de sangre. Guerreros, inocentes.
Todos olvidados, cubiertos por las arenas del tiempo.
Quizás esa fuese la respuesta. Dejarlo todo
¿Pero y el dolor?  ¿Y la inocencia?
¿No debían pagar los traidores sus culpas?
Ahora no había lanzas, ni tiranos.
Ya no hacían falta los fuegos.
El monstruo estaba libre correteando.
Entonces recordó los signos grabados en ella:
El nombre de un poderoso Rey.
Sus conquistas y posesiones.
Las guerras libradas.
Y los inmensos monolitos que guardaban sus facciones.
Fue Rey de Reyes. Fue dueño de vidas. Lo fue todo.
Y sus inmensas estatuas fueron destruidas,
devoradas por las arenas y el viento.
Demostrando que todo es inevitablemente perecedero.
Así (sin que nadie lo imaginara) dejó a su suerte al mundo.
Antes de partir (en lo inmenso de su sufrimiento)
Imagino que aún quedaba la esperanza.
Y que la muerte pondría las cosas en su lugar.
Sí, había aún tiempo, pero ya no estaba en sus manos.


lunes, 3 de mayo de 2021

13 Flotilla de Combate U Boats

 


La flota submarina alemana se convirtió en la mayor amenaza para la supervivencia británica, durante la Segunda Guerra Mundial. Acosando al tráfico marítimo británico. En 1939, la mitad de los alimentos consumidos en Gran Bretaña y dos tercios de las materias primas necesarias para la industria militar, venían del exterior.  Entonces si los U-Boatas alemanes lograban parar ese suministro, hundiendo a los mercantes aliados, Hitler podría ganar la Guerra. 

Dinitz sabía esto y se calculaban necesarios unos 200 0 300 submarinos para lograrlo, pero Hitler no estaba seguro de ello y prefirió, en principio, la construcción de Acorazados, eso demoró la fabricación de los U -Boats...quizás la historia hubiese sido otra.

La historia del Arma Submarina Alemana se le debe, en gran parte, a Karl Dönitz, el creador de la fuerza de submarinos de la Alemania de la posguerra en 1919. Después de la Primera Guerra Mundial, Karl Dönitz ocupó una de las 1500 plazas de oficial que el Tratado de Versalles permitía a la República de Weimar; su ingreso en la marina de guerra se debió a los excelentes antecedentes que había mostrado durante la Gran Guerra. Casi había puesto a Inglaterra de rodillas Se inició como observador en la aérea naval y rápidamente tuvo a su cargo una escuadrilla de Hidro aviones. En 1916 ya tenía un submarino a su mando. En 1918 fue capturado e internado en un campo de prisioneros hasta el fin de la guerra.

13 Flotilla Combate U Boats Submarinos Alemanes

La  13 de submarinos Flotilla (13 Unterseebootsflottille) fue una unidad de la Segunda Guerra Mundial U-Boat de Kriegsmarine de la Alemania nazi con base en Trondheim, Noruega. El emblema de la unidad era una cruz con un barco vikingo en el medio.

En 1941, la construcción de la base de submarinos DORA 1 comenzó en Trondheim. Dos años más tarde,  en junio de 1943, fue entregado al comandante flotilla, Korvettenkapitän (Fregattenkapitän) Rolf Rüggeberg. La flotilla de submarinos 13 era una unidad de primera línea

Submarinos Intervinientes 

NúmeroTipoServicio en
U-212VIICJune 1, 1943 - October 31, 1943
U-251VIICJune 1, 1943 - June 30, 1943
U-255VIICJune 1, 1943 - November 30, 1943
U-277VIICNovember 1, 1943 - May 1, 1944
U-278VIICSeptember 1, 1944 - May 8, 1945
U-286VIICNovember 5, 1944 - February 28, 1945
U-288VIICFebruary 1, 1944 - April 3, 1944
U-289VIICMay 1, 1944 - May 31, 1944
U-293VIIC/41September 5, 1944 - May 8, 1945
U-294VIIC/41November 6, 1944 - February 28, 1945
U-295VIIC/41October 1, 1944 - March 31, 1945
U-299VIIC/41November 5, 1944 - February 28, 1945
U-302VIICJune 1, 1943 - October 31, 1943
U-307VIICNovember 1, 1943 - April 29, 1945
U-310VIICSeptember 5, 1944 - May 8, 1945
U-312VIICSeptember 1, 1944 - May 8, 1945
U-313VIICSeptember 15, 1944 - May 8, 1945
U-315VIICSeptember 15, 1944 - May 8, 1945
U-318VIIC/41November 5, 1944 - February 28, 1945
U-354VIICJune 1, 1943 - August 24, 1944
U-360VIICJuly 1, 1943 - April 2, 1944
U-362VIICMarch 1, 1944 - September 5, 1944
U-363VIICSeptember 15, 1944 - May 8, 1945
U-365VIICJune 9, 1944 - December 13, 1944
U-366VIICMarch 1, 1944 - March 5, 1944
U-387VIICNovember 1, 1943 - December 9, 1944
U-425VIICSeptember 15, 1944 - February 17, 1945
U-427VIICNovember 5, 1944 - February 28, 1945
U-586VIICJune 1, 1943 - September 30, 1943
U-601VIICJune 1, 1943 - February 25, 1944
U-622VIICJune 1, 1943 - July 24, 1943
U-625VIICJune 1, 1943 - October 31, 1943
U-636VIICNovember 1, 1943 - April 21, 1945
U-639VIICJune 1, 1943 - August 28, 1943
U-668VIICJune 1, 1944 - May 8, 1945
U-673VIICJune 21, 1944 - July 31, 1944
U-703VIICJune 1, 1943 - September 16, 1944
U-711VIICJune 1, 1943 - May 4, 1945
U-713VIICNovember 1, 1943 - February 24, 1944
U-716VIICOctober 1, 1944 - March 31, 1945
U-737VIICJuly 1, 1943 - December 19, 1944
U-739VIICJanuary 1, 1944 - May 8, 1945
U-742VIICJune 1, 1944 - July 18, 1944
U-771VIICOctober 1, 1944 - November 11, 1944
U-921VIICJune 1, 1944 - October 2, 1944
U-956VIICOctober 1, 1944 - May 8, 1945
U-957VIICOctober 1, 1944 - October 21, 1944
U-959VIICMarch 1, 1944 - May 2, 1944
U-965VIICOctober 1, 1944 - March 30, 1945
U-968VIICMarch 1, 1944 - May 8, 1945
U-992VIICOctober 1, 1944 - May 8, 1945
U-994VIICNovember 5, 1944 - May 8, 1945
U-995VIIC/41June 1, 1944 - February 28, 1945
U-997VIIC/41June 1, 1944 - March 1, 1945
U-1163VIIC/41October 1, 1944 - May 8, 1945



sábado, 17 de abril de 2021

Una Carta desde el Abismo

 

Tal vez algunos aún recuerden la tragedia del submarino Kurk . En el año 2000 durante una práctica en la que el submarino debía disparar dos torpedos sin explosivo, a un buque de batalla, estallaron por la fuga de su propelente. Debido a la herrumbre en la carcasa de uno de los torpedos. La compuerta que separaba la sala de torpedos del resto del submarino estaba abierta, la onda expansiva se propagó a varios compartimentos, incluyendo el puesto de mando, llenándolos de humo y llamas. El capitán intentó ordenar un soplado de emergencia, que hace que el submarino ascienda rápidamente a la superficie, pero el humo le venció. La boya de emergencia no se desplegó. Minutos después tuvo lugar una explosión mucho más grande, al chocar la nave con el fondo marino. Explotaron entonces una media docena de torpedos. Los reactores nucleares se desactivaron.

Se abrió un agujero de 2 m² en el casco del navío, que había sido diseñado para soportar profundidades de 1 kilómetro. La explosión dejó abiertos el tercer y el cuarto compartimento. El agua entró a razón de 90.000 litros por segundo, matando a todos los que se encontraban en su interior. El quinto compartimento contenía los reactores nucleares del submarino, protegidos por 13 cm de acero. La mampara del quinto compartimento resistió la explosión, haciendo que las barras de control nucleares se mantuvieran en su lugar evitando un desastre nuclear.

Muchos supervivientes se refugiaron en la parte trasera del barco 4 horas después del accidente.

Tras reflotar parte de los restos del submarino el 8 de octubre de 2001 fueron recuperadas tres notas de los supervivientes, solo dos fueron hechas públicas y no en su totalidad. Recientemente un operario que se encontraba realizando tareas de desguace, en lo que queda del Kurk encontró la nota que sigue y la hizo pública en Internet.  No se ha podido establecer el apellido del autor (las autoridades rusas no lo permiten) Dice así: 

Querida Dariya: Te escribo estas pocas palabras casi sin luz. Nuestro querido Kurk yace deshecho en el fondo del mar. Debíamos lanzar dos torpedos de prueba. Explotaron. Muchos camaradas han muerto. Luego chocamos con el fondo y sobrevino otra terrible explosión. 23 camaradas estamos refugiados en la popa, pero el agua está entrando. Estoy tirando y mojado. Es el último día de mi vida en esta penumbra espantosa, pero estoy lejos de aquí, me imagino a tu lado aquella tarde de abril en nuestra hermosa Sochi a orillas del Mar Negro. ¿Recuerdas aquella tarde en el río Psou? Llevabas puesto tu trajecito azul. Nos amamos tanto esa noche. La luna grande nos regaló su luz iluminando nuestros cuerpos por el ventanal. ¡Te amo tanto amor! En estos últimos minutos de mi vida te extraño inmensamente.

Morir aquí solo con mis 25 años. No te apenes amor, solo sufre lo necesario. El tiempo te hará aceptar esta desgracia. Te doy desde esta oscuridad final, la libertad. Busca un buen hombre que te de lo que yo ya no puedo.

El agua ya llega a mi cintura ¡Dios!  Que helada esta.

Muchos camaradas murieron por no escapar hacia aquí. ¡Qué afortunados fueron!  Sabes que escapar de un compartimiento averiado y trasladarse a otro en buen estado está totalmente prohibido por el Estatuto Naval y el Código de Honor de los marineros. Cada uno debe permanecer en su puesto hasta el fin, tratando de impedir que el agua o el fuego se propaguen por el barco. Ahora es inútil. La linterna parpadea, queda poco tiempo y tantas cosas para decirte. A mi lado está mi amigo Pavlev, dile a su viuda que muere como un hombre y que la ama profundamente. Otros hombres lloran. Nadie grita, solo el agua que busca nuestras almas.

Miro la escotilla inútil. Nadie puede escapar. Morir aquí o afuera ¿qué más da?

Mis últimos recuerdos son para ti. Aquella tarde que cenamos en la primavera al pie de aquel gran árbol tan verde. El cielo azul, por el que cabalgaban aquellas inmensas nubes blancas. Tu les ponías nombres. Yo no dejaba de mirar tu hermosísima figura y te deseaba. Esperaba el roce de nuestros cuerpos. La tibieza de tu vientre. Hundirme para siempre en tus ojos y amarte hasta el fin de los días. Luces en la noche, estrellas prendidas casi para nuestro puro y gran amor.

Ahora llega la imagen de tu padre en su negocio. La bruma de la mañana, el aroma del pan recién horneado. Tus manos exquisitas untándolo con aquella mantequilla dulce. Tu sonrisa mirándome, mientras yo te hablaba del mar, de los viajes. Y nos reíamos por una broma de tu padre.

Todo se ha convertido en gris, un color plomizo que se apaga de apoco. Es la negrura de la muerte que se aferra a nuestra piel aterida. El agua llega hasta mi pecho. Ya no intento moverme. Algunos lloran en un silencio morboso. Es que nos han preparado para esta hora. Ser fuertes y afrontar el sacrificio por la patria. Palabras vacías dichas por burócratas insensibles. Ellos están bajo el sol, nosotros aquí.

Hermosa Dariya un último recuerdo, siento el sol en la piel, abro mi camisa y me acaricias. Tendidos sobre la hierba que explota en un verdor sublime. Te ríes, tu blusa se abre y tus pechos se me antojan como dos grandes colinas.

Sí siento el perfume de tu pelo Mis manos alcanzan para abrazar tu cintura. De pronto el cielo nos regala una lluvia intensa, corremos descalzos, alcanzamos la cabaña y me gritas ¡ámame! ¡Ámame!

Adiós dulce amor. Olvídame rápidamente. Pondré esta carta en un tubo plástico. Si alguna vez retiran nuestros cuerpos de esta tumba ojalá te alcance este postrer saludo. Abriré mi boca y tragaré el agua de una vez. Será rápido. Mi dulce, dulce Dariya, te he amado tanto.

 

viernes, 14 de agosto de 2020

El Misterio del Mater Dei

 


Esta historia fue narrada a mí por un marinero chileno. Me la ofreció para publicarla. Según él es absolutamente verídica.

Estando yo en el sur de Chile, en el puerto de Valparaíso, contemplaba el anochecer cuando un extraño sujeto, un hombre mayor, se sentó a mi lado. Durante un largo rato hizo silencio. Cuando el sol finalmente se ocultó, tras una suave bruma me dijo -extraños fenómenos los que puede producir el océano, en los hombres y en los barcos- Me preguntó si quería escuchar una historia. Le dije que sí. Tal vez sus ojos, que miraban más allá del horizonte, su vieja gorra de Capitán o su voz profunda y su piel arrugada por mil soles me anunciaron que valía la pena demorarme unos minutos más.

“En el año 80 pertenecía la tripulación del Viking, Barco pesquero de la Empresa Royal Mar. 50 Metros de eslora y 12 de manga nos había permitido pescar en los mares chilenos sin mayores contratiempos. En cualquier tipo de clima. El Capitán recibió un llamado de la Capitanía. Deberíamos volver a puerto. Un trabajo que no imaginábamos nos esperaba. Regresamos extrañados por tener que suspender la pesca.

Dos días después amarramos y nos enteramos que remolcaríamos un viejo barco mar afuera y deberíamos hundirlo.

Cuando lo vi en el muelle posterior, esperando cansinamente su muerte, sentí una gran congoja. El Mater Dei llegaba a su fin. La compañía ya no pagaría la amarra y se corría el riesgo que se hundiese allí mismo.

Paradójicamente contaba con nuestra misma eslora. Sus días como pesquero concluyeron mucho antes. El clima se había ensañado con cada jarcia. La cubierta se deshacía lentamente bajo las lluvias y los vientos dejaron un oscuro color de óxido en el acero.

En la Capitanía nos dijeron que habría sobrevivido a la II Guerra como barco de transporte de tropas y muertos. Al día siguiente ingresé en el Puente de Mando, cada control estaba en alemán. Su origen era indudable.

Llegó la hora. Dos remolcadores lo llevaron hasta la boca del puerto. Tiramos un grueso cable de acero y comenzamos el largo viaje hacia su último destino.

Recuerdo la hora. Las 12 exactas, pusimos proa hacia los 62 grados de Latitud Sur. Navegaríamos 30 millas. Una vez allí se abrirían las exclusas de sentina y se iría al fondo. Fui al Puente. El Capitán Enriquez frunció el ceño. -No me gusta- - ¿Qué pasa Capitán- ¿Pregunté - ¿Es extraño, pesa mucho menos que nuestra nave? Gran parte de la estructura, maquinarías, etc. han sido removidas. - ¿Y? - -Nos está tirando. No logró subir a más de 6 nudos- - ¿Y la corriente? - -La tenemos por popa- -Avíseles a los muchachos que revisen el cable de arrastre, por las dudas-

Fui a popa y miré al Mater Dei. Una luz brilló en el Puente, era imposible. Perplejo baje al comedor pensando quizás en un reflejo de nuestro barco en los sucios vidrios.

Seis marinos y el cocinero cenaban en silencio. Nadie hablaba. La atmósfera mostraba la preocupación que embargaba al grupo. El cocinero rompió el silencio -ese barco no me gusta, además escuché rumores en la taberna- - ¿Qué rumores? - Pregunté -Pues que su nombre no es el que tiene escrito- -Claro que no, es alemán-Le dije - ¡Allí está! la maldición del mar por cambiarle el nombre- -Deje de decir sandeces y cuentos de vieja- Me retrucó: - ¿Id. no sintió algo, no vio nada? Hice silencio pensando en la luz.

Seguimos unos minutos callados. Un estallido sacudió el barco. Corrimos a cubierta. El cable de arrastre se había cortado. El marinero Gómez, un muchacho joven gritaba con su brazo roto. El Latigazo casi lo parte en dos. El Capitán vociferaba, gritaba órdenes. El Mater Dei se alejaba rápidamente. A coro el cocinero y tres marinos exclamaron - ¡es imposible se aleja contra el viento! - Viramos en redondo a toda máquina. Nuestra nave libre de la carga volaba en dirección al prófugo. Finalmente lo alcanzamos. Nos abarloamos. Lanzamos cabos por popa y proa. Junto a dos hombres saltamos al barco condenado.  Aferramos fuertemente los calabrotes. En ese momento el barco, como si contase con hélices direccionales empujó brutalmente a nuestro barco. Caímos al suelo. Los cabos resistían. -El Capitán asomado a la barandilla gritaba - ¿Qué diablos ocurre? - Fue Chávez que respondió -Quiere irse Señor- ¡No diga estupideces! Preparen otro cable por popa- Nosotros seguíamos a bordo esperando la nueva amarra. El viento golpeaba un tambucho. Corría a cerrarlo y miré hacia la oscuridad interior. Acepto que quizás lo que vi fue producto del momento, de mis nervios. Allá abajo una tenue luz brotaba de las entrañas. Juro haber visto una sombra en el Puente. Grité - ¡abajo hay alguien! - Esta vez el Mater Dei o como se llamará brincó desesperado como queriendo librarse de las ataduras. - ¡Vámonos! -Gritaban casi en pánico mis compañeros. El cable de remolque estaba en su lugar. Saltamos a nuestro barco y soltamos las marras de la banda de babor. El cautivo salió disparado, hasta que el cable de arrastre detuvo brutalmente su escape. - ¡Cuidado! ¡Salgan de la popa! - El Capitán volvía a sentir la fuerza descomunal que ejercía sobre nosotros.

El mar, ahora encrespado creaba grandes montañas de agua. Cuando bajábamos una gran onda el Mater Dei se abalanzó sobre nuestro barco. ¡Nos embestía! A pocos metros de la popa cambió de dirección y destrozó el cable. - ¡Maldito barco! - Rugió el Capitán. Quedamos espantados. Lo vimos apuntar su proa hacia nuestro través. Nos embistió. Todos caímos. Se abrió un rumbo por sobre la línea de flotación.

Aquel viejo barco se fue hacia el horizonte. Serían las 6 de la tarde. El sol comenzaba a hundirse.   El mar ahora increíblemente calmo nos dejó ver por última vez a aquella briosa nave que no estaba dispuesta a morir.

Perseguirlo carecía de sentido. Se dio aviso a Prefectura. Al día siguiente dos aviones de la Armada, un Guardacostas y un helicóptero barrieron las aguas sin resultados.

El regreso se hizo en silencio y nunca lo comentamos ¿Quién lo creería?

He sido un hombre que nunca creyó en lo sobrenatural y allí están los hechos. Dicen que, de alguna manera, cuando en un barco han ocurrido hechos tremendos, la memoria de los hombres queda impresa en el navío. La guerra, eso es, la guerra. Ese barco no quería morir.”

Las estrellas estaban ahora brillando. El Viejo marino se levantó. Buscó algo en su raída chaqueta y me extendió el reloj. Lo tomé. Pude leer algo en alemán. Sonrió. -Nunca le dí cuerda, no tiene la rueda y como ve marca la hora con exactitud 21 horas. Estaba en el Puente de Mano de aquel barco- Me miró. Saludó con la cabeza y se perdió en la bruma del muelle. Una calle más arriba la taberna invitaba a entrar. Seguí de largo pensando que les habría pasado a los hombres de aquel navío. En las penurias y en lo afortunado que he sido. Y en que mi absoluta certeza en la ciencia se había hecho añicos.

miércoles, 22 de julio de 2020

El Secreto del Mono




                                                           Por Germán Diograzia


Ya te lo dije che, la vida nos pone a veces en circunstancias que ni soñamos. Justo a mí, el flaco Martelli me pidió que me ocupara del pobre Mono. A mí, que nunca había cruzado dos palabras con el tipo. Así que se viene a morir. ¡Anda! Sentencio el flaco, nadie quiere ir al velorio del pobre Cristo. Nadie se anima. El pobre Mono 45 años. Inútil negarme. No le importó que no lo conociera. Me grito que yo andaba, por mi trabajo, con enfermos y que no tenía excusas. Así que aquella espantosa tarde de mayo me largué a la casa velatoria de los hermanos Carbone. Encima llovía y ya eran las seis de tarde. Imagínate el cuadro. Yo, encargado único de acompañar al difunto, al menos un par de horas. Me llevé unas revistas, claro. ¡Para un poco! Ya vamos a llegar al tema. Un pobre tipo con una cara igualita a la de un mono y todos queriendo saber si aún muerto seguía siendo un mono. El hombre pasó su existencia escondiéndose hasta de los chicos, por su cara. Bueno eso es lo que dicen ¿Vos lo viste alguna vez? ¿No? Date cuenta la gente habla cada cosa. El negro Carbone, que alguna vez le dio una changa, contó que el mono media un metro cincuenta. Torso grueso. Brazos increíblemente largos. Caminaba algo encorvado y su cabeza…bueno un mono exacto. Sí, ya sé, monos hay a patadas, que orangutanes, que chimpancés, macacos y que se yo cuantos más. SEGUIR LECTURA

sábado, 13 de julio de 2019

Enciclopedia de los Submarinos Alemanes

                                           

Presento una breve aunque bastante completa Enciclopedia de los U Boats, los míticos Lobos Grises


La flota submarina Alemana se convirtió en la mayor amenaza para la supervivencia Británica, durante la Segunda Guerra Mundial. Acosando al tráfico martimo británico. En 1939, la mitadde los alimentos consumidos en Gran  Bretaña y dos tercios de las materias primas necesarias para la industria militar, venían del eexterior.  Entonces si los U-Boatas alemanes  lograban parar ese suministro, hundiendoa los mercantes aliados, Hitler podría ganar la Guerra. 
Dinitz sabía esto y se calculaban necesarios unos 200 0 300 submarinos para lograrlo, pero Hitler no estaba seguro deello y prefirió, en principio, la construcción de Acorazados, eso demoró la fabricación de los U -Boats...quizás la historia hubiese sido otra.
La historia del Arma Submarina Alemana se le debe, en gran parte,  a Karl Dönitz, el creador de la fuerza de submarinos de la Alemania de la posguerra en 1919. Después de la Primera Guerra Mundial, Karl Dönitz ocupó una de las 1500 plazas de oficial que el Tratado de Versalles permitía a la República de Weimar; su ingreso en la marina de guerra se debió a los excelentes antecedentes que había mostrado durante la Gran Guerra. Casi había puesto a Inglaterra de rodillas Se inició como observador en la aérea naval y rápidamente tuvoa su cargo una escuadrilla de Hidro aviones. En 1916 ya tenía un submarino a su mando. En 1918 fue capturado e internado en un campo de prisioneros hasta el fin de la guerra.


En 1919 reconstruye la flota de submarinos junto con Otto Schultze. Dönitz, , ayudó a reclutar a los futuros tripulantes de los submarinos y a planificar en los Países Bajos su construcción en secreto para soslayar lo estipulado en el Tratado de Versalles. En 1923 fue adscrito al Estado Mayor en Kiel como consultor de métodos de caza submarina, donde formó equipo con Erich Raeder y Wilhelm Canaris.
La Marina ya había completado los planes en 1932 para reanudar la construcción de submarinos; de hecho, las piezas de ensamblaje de los nueve primeros submarinos se produjeron en los Países Bajos, España yFinlandia, a los que se les denominó, como sus antecesores, clase "U". El U-1 fue botado el 18 de junio de 1935, y las siguientes unidades a partir de septiembre. Dönitz  crea la escuela de submarinistas,  las tripulaciones y sus comandantes eran sometidos a duras pruebas antes de disparar un  torpedo. Decia ques que: "El submarino es esencialmente un arma de ataque". En 1936, se enviaron dos submarinos al Mediterráneo en la Operación Úrsula tanto para apoyar a las tropas sublevadas en la Guerra Civil española, como para el propio entrenamiento de las dotaciones, hundiendo el U 34 al submarinorepublicano C-3 frente a Málaga el 12 de diciembre de 1936.




Dönitz fue quien introdujo en 1936 la táctica de la Manada de lobos (en alemán, Rudeltaktik). Aunque estas innovaciones y otras no fueron bien recibidas en un comienzo por el Alto Mando , pero  logra la aprobación en 1937. Hasta el inicio de la guerra entre el Reino Unido y Alemania, el arma submarina no se consideraba como una fuerza de peso en la guerra naval; sin embargo, la situación cambió más adelante cuando se vieron los resultados de la larga gestión de Dönitz.


Al estallar la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, la Kriegsmarine no estaba preparada para combatir a las fuerzas navales aliadas. A diferencia de los otros armamentos del ejército alemán, el plan naval de construcciones llamado PLAN-Z sólo había empezado unos pocos meses antes. Por lo tanto, el número y la fuerza de los barcos disponibles no eran los adecuados para las necesidades de una guerra mayor.


En los años anteriores a la guerra, la Kriegsmarine no creyó en la posibilidad de ninguna confrontación militar y menos en el ma,r antes de 1940. Cuando se mostró obvio que la tensión con el Reino Unido empezaba a subir en 1938, el temor de una confrontación militar con los británicos causó la aceleración del programa de construcciones navales. Pero aun así, la Kriegsmarine creyó que la posibilidad de una guerra con el Reino Unido tardaría todavía.


Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la Kriegsmarine tenía 57 submarinos y la mayoría de ellos no podían operar en el Atlántico. El Plan Z preveía la construcción de 250 sumergibles, pero no con el hecho de que Alemania entrase en la guerra con un número mucho menor de sumergibles que los aliados. En los seis años siguientes se construyeron 1100 unidades, que fueron una amenaza constante para el Reino Unido en todo el transcurso de la guerra.


El arma submarina estuvo en crisis en 1939 debido a una serie de incidentes. El U-39, al atacar al portaaviones británico HMS Ark Royal, tuvo un grave fallo en el sistema de torpedos, que delataron su posición, resultando hundido por la escolta del portaaviones. Dönitz presentó la dimisión a su cargo, pero le fue rechazada. Cuando esto ocurría en Alemania, el U-29 sorprendió y hundió en alta mar al portaaviones HMS Courageous.


El momento decisivo del cambio en las operaciones navales lo dio el U-47 con el hundimiento del HMS Royal Oak en Scapa Flow al mando de Günther Prien, el 13 de octubre de 1939. Adolf Hitler dio su entero respaldo al arma submarina y a Karl Dönitz. De ahí en adelante y por un periodo de dos años, el arma submarina cosecharía solo éxitos y causaría dolores de cabeza a la Royal Navy.

FLOTILLAS DE U BOATS




Primera Flotilla      Conbate                 Base: Brest
Segunda Flotilla     Combate               Base: Lorient
Tercer Flotilla         Combate               Base La Rochele
Cuarta Flotilla        Entrenamiento       Base Stetin
Quinta Flotilla        Entrenamiento        Base Kiel
Sexta Flotilla          Combate                Base ST. Nazaire
Septima Flotilla      Combate                Base ST. Nazaire
Octava Flotilla        Entrenamiento       Base Danzig
Novena Flotilla       Combate                Base Brest
Décima Flotilla       Combate                Base Lorient
11 Flotilla                Combate                Base Bergen
12 Flotilla                Combate                Base Bordeaux
13 Flotilla                Combate                Base Trondheim
14 Flotilla                Combate                Base Narvix
18 Flotilla                Entrenamiento       Base Hela
19 Flotilla                Entrenamiento       Base Pililau
20 Flotilla                Entrenamiento       Base Piliau
21 Flotilla                Entrenamiento       Base Pilau
22 Flotilla                Entrenamiento       Base Gotenhafen
23 Flotilla                Ambas                    Bases Salamis / Danzig
24 Flotilla                Entrenamiento       Base Mermel
25 Flotilla                Entrenamiento       Base Libau
26 Flotilla                Entrenamiento       Base Libau 
27 Flotilla                Entrenamiento       Base Gotenhafen
29 Flotilla               Combate                 Base La Spezia
30 Flotilla               Combate                 Base Konstanza
31 Flotilla               Entrenamiento        Base Hamburgo
32 Flotilla               Entrenamiento        Base Konisberg
33 Flotilla               Combate                 Base Flensburg



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Discusión: Bases Alemanas y la" Guerra del Polo Sur"